Translate

Cita del día

miércoles, 22 de abril de 2015

Visita a la tumba de Cortázar en París

La mitomanía, la extraña influencia de los muertos en la vida.

Es como si nunca terminasen de marcharse del todo. Los cementerios, los epitafios, las tumbas. El peregrinaje hasta los lugares donde reposan los restos de alguien a quien hemos admirado.

Los amuletos derivados de alguien o algo que hemos mitificado. La reliquia de un santo, un vestido de Marilyn, la pluma de un escritor famoso, una casa en donde sucedieron cosas extraordinarias... Son muchas las maneras de buscar, de intentar aprehender un aura, un algo de algo o de alguien.

Una manera muy poderosa de hacerlo, es buscar en la tumba de tu ser admirado, un arbusto que lo proteja con su  sombra. Tomar una hoja de ese arbusto que protege la tumba, arrancarla y llevarla siempre cerca del corazón, para que nos de ánimo y fuerzas.

Pensar que hemos establecido un vínculo. El vínculo es lo que nos traspasa la fuerza.El cementerio Pere-Lachaise en Paris, el que para muchos es el cementerio mas romántico del mundo, repleto de personalidades y amores imposibles.


 Otro cementerio quizás no tan espectacular es el cementerio de Montparnasse, mi preferido. Este es mucho mas tranquilo, ademas de que quizas hay un par de tumbas especiales para los mitómanos, como son la tumba de Julio Cortázar con forma de Cronopio, (un ser fantástico de la mitología del propio Julio), en donde la gente, le deja mensajes, poemas, cigarrillos, billetes de metro, y de alguna manera se advierte que Julio aún permanece muy presente en la vida de muchos.






Presencias en la noche dan lugar a relatos de terror.