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Cita del día

lunes, 6 de marzo de 2017

La Leyenda de Mariola


Peñalcón-Alcoy está situado en un valle no demasiado grande pero si abrupto, surcado de barrancos y rodeado de varias sierras que por algunos lados lo ciñen completamente, y una de ellas es la sierra de Mariola, la que se extiende al oeste.
En la comunidad valenciana a pesar de que es famosa por sus playas, existe este enclave, que es un paraiso natural en el interior en la montaña.





De Mariola se puede ver una parte, en la foto tomada desde el santuario de la Font Roja. En la parte superior derecha de color blanquecino se aprecia el casco urbano de Peñalcón -Alcoy, y en la parte superior izquierda ( mas o menos la parte que está sumida en sombra), se aprecia la sierra de Mariola coronada por su cima mas alta, el Montcabrer (Montaña de las cabras). La sierra aun se prolonga más allá de la visión, por la otra vertiente del Montcabrer.

De toda la comunidad valenciana Peñalcón-Alcoy es el lugar con mayor biodiversidad con diferencia, 1640 especies animales y vegetales datadas. El siguiente lugar a mucha distancia tiene 1150 especies datadas.
El botánico Cavanilles ya dijo:

“Mariola es uno de los principales montes del Reyno de Valencia, si sólo atendemos a su altura y vegetales; pero el primero y sin igual si se considera las riquezas que proporciona a los pueblos arrojando hacia todas partes ríos o copiosas fuentes como por especial privilegio de la Naturaleza”

Para hablar de los tiempos en los que se desarrolla la leyenda, hay que remontarse a la época de la dominación romana, y en concreto mientras Tiberio Claudio Nerón fue emperador. Por aquel entonces toda la provincia formaba parte de la Contestania, cuya Capital era la actual Cocentaina, una población situada a siete kilómetros de Peñalcón-Alcoy, y que en realidad con lo que han crecido las dos ciudades, hoy en día practicamente donde termina una, ya empieza la otra. La sierra guarda las espaldas de las dos.
En aquella época el gobernador de la Contestania, que al parecer se había enriquecido con la explotación minera, sobretodo la de alguna mina de oro que las crónicas dicen existían en esa época, se llamaba Sexto Mario, y tenía una hija adorada que era lo que mas quería, Mariola. La quería y temía tanto por ella que a un comerciante africano le compró un cachorro de pantera negra y se lo regaló, para que siempre estuviesen juntas y asi la protegiera. Sexto Mario parecía que dispusiese de todo lo que un hombre puede desear, pero cuando esto sucede siempre se despiertan las envidias, y en este caso las riquezas de Sexto Mario despertaron el deseo del propio emperador, que anhelaba sus tesoros.
Cuando Tiberio Claudio Nerón pensó en hacerse con aquellas riquezas, urdió casarse con la joven Mariola, que a menudo se la veía paseando por la sierra en compañía de su pantera. Pero la joven rechazó al emperador porque estaba enamorada de otro joven, uno orihundo de la Contestania, y el emperador que no aceptó aquel desplante, planeó como buscar la ruina de aquella familia y de paso confiscar todos sus bienes.
El emperador entonces llamó a su corte a Sexto Mario y a su hija, con una excusa, solo que Sexto se imaginó que era una trampa y le dijo a su hija que no acudiera y que se ocultara en lo mas intrincado de la sierra con su pantera.
Al llegar Sexto Mario a Roma, fue acusado de incesto y condenado a morir arrojado desde la roca Tarpeya.
Cuando los soldados acudieron a la Contestania a buscar a Mariola, no la pudieron encontrar oculta en la sierra, y ya nunca mas se supo de ella. Desde entonces pastores, campesinos y caminantes dicen que aveces al atardecer se ve una figura que parece que flota por los riscos, seguida de una negra sombra a cuatro patas.
En la imagen el barranco del Sint, desde el puente de Canalejas en Peñalcón-Alcoy, detras del cual se extiende la sierra de Mariola.