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Cita del día

sábado, 20 de mayo de 2017

El Montsouris de Cortázar


En la juventud de las personas se esconden la mayoría de los lugares secretos, esos a los que nos gusta acceder cuando nos acosa la nostalgia y la tristeza. Cierto autor por supuesto también tiene los suyos. La diferencia de plasmarlos en papel es que puedes volver a ellos con mayor facilidad, y que abres una puerta para que también pueda acceder más gente, personas que están en otros lugares a veces muy lejanos y que puede que no tengan nada en común.
Si estos lugares existen en la realidad, se pueden fotografiar, para volver no solo en la memoria. Esta es mi foto hasta donde alcanza la visión de mi cámara. El parque lo cruzan las vías del metro, que por ese lugar sale del suelo para un momento despues volver a desaparecer en él. Sobre los vagones cruzan unos pequeños puentes que unen las dos orillas del parque, al fondo se puede ver uno. Es lo que tiene, recorrer una ciudad siguiendo huellas literarias, reales o ficticias. Aquí me encontraba en el parque de Montsouris, en París.




"...  Oh Maga, en cada mujer parecida a vos se agolpaba como un silencio ensordecedor, una pausa filosa y cristalina que acababa por derrumbarse tristemente, como un paraguas mojado que se cierra. Justamente un paraguas, Maga, te acordarías quizá de aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Parc Montsouris, un atardecer helado de marzo. Lo tiramos porque lo habías encontrado en la Place de la Concorde, ya un poco roto, y lo usaste muchísimo, sobre todo para meterlo en las costillas de la gente en el metro y en los autobuses, siempre torpe y distraída y pensando en pájaros pinto o en un dibujito que hacían dos moscas en el techo del coche, y aquella tarde cayó un chaparrón y vos quisiste abrir orgullosa tu paraguas cuando entrábamos en el parque, y en tu mano se armó una catástrofe de relámpagos y nubes negras, jirones de tela destrozada cayendo entre destellos de varillas desencajadas, y nos reíamos como locos mientras nos empapábamos, pensando que un paraguas encontrado en una plaza debía morir dignamente en un parque, no podía entrar en el ciclo innoble del tacho de basura o del cordón de la vereda; entonces yo lo arrollé lo mejor posible, lo llevamos hasta lo alto del parque, cerca del puentecito sobre el ferrocarril, y desde allá lo tiré con todas mis fuerzas al fondo de la barranca de césped mojado mientras vos proferías un grito donde vagamente creí reconocer una imprecación de walkiria. Y en el fondo del barranco se hundió como un barco que sucumbe al agua verde, al agua verde y procelosa, a la mer qui est plus félonesse en été qu'en hiver, a la ola pérfida, Maga, según enumeraciones que detallamos largo rato, enamorados de Joinville y del parque, abrazados y semejantes a árboles mojados o a actores de cine de alguna pésima película húngara. Y quedó entre el pasto, mínimo y negro, como un insecto pisoteado. Y no se movió, ninguno de sus resortes se estiraba como antes. Terminado. Se acabó. Oh Maga, y no estábamos contentos..."

Julio  Cortázar  - RAYUELA (fragmento)


                http://equipement.paris.fr/parc-montsouris-1810 http://equipement.paris.fr/parc-montsouris-1810