miércoles, 6 de diciembre de 2017

Tadeusz lo observaba desde el mirador con balaustrada, de la vieja casa del acantilado. Era un albatros que revoloteaba por encima de su cabeza y recordaba cuando su tío el pescador le contaba que en ellos se encarnaban las almas de los marineros muertos. Por eso les guardaba un respeto casi supersticioso. Admiraba unas veces sus majestuosos trazos, y otras, como se dejaban llevar por las corrientes que subían desde el mar, peinadas por las rocas.


Tadeusz lo observaba desde el mirador con balaustrada, de la vieja casa del acantilado. Era un albatros que revoloteaba por encima de su cab...