El Romanticismo

CUADRO DE FRIEDRICH. Pintor romántico por excelencia y ante quizas su cuadro mas representativo.
El hombre que se debate entre sus dilemas internos y que analiza su pequeñez o grandeza ante la fuerza de la naturaleza.

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Ante todo decir que lo romántico no hay que confundirlo con lo que luego se ha convertido. El romanticismo no son los corazones que se venden el día de san Valentín, ni la ropa de color rosa, ni las películas empalagosas que se llamán asi, es mucho mas.
No es un estilo ni un lenguaje sino un fenómeno estético y una concepción de la vida.
Es lo SUBLIME como contrario a lo BELLO.
Por ese motivo aparece lo PINTORESCO.
Lo bello agrada y lo sublime asombra e incluso a veces asusta.

No todo lo que trae la pena o el terror es necesariamente doloroso, y no toda pena es negativa. Placer y dolor no tienen porqué ser contrarios.

El peligro y la soledad absoluta pueden provocar sensaciones.

Todo lo cercano al terror es un principio de sublimidad, es decir que acercarse al terror produce la emoción mas fuerte de la que el ánimo es capaz.

POEMA DE JHON KEATS
El poema que estuve a punto de enviarle a Elvira justo antes de la llegada de Cecilia. Ahora vuelvo a él.



¡Ten compasión, piedad, amor! ¡Amor, piedad!
Piadoso amor que no nos hace sufrir sin fin,
Amor de un solo pensamiento, que no divagas,
que eres puro, sin máscaras, sin una mancha.
Permíteme tenerte entero... ¡Sé todo, todo mío!
Esa forma, esa gracia, ese pequeño placer
del amor que es tu beso... esas manos, esos ojos divinos
ese tibio pecho, blanco, luciente, placentero,
incluso tú misma, tu alma por piedad dámelo todo,
no retengas un átomo de un átomo o me muero,
o si sigo viviendo, sólo tu esclavo despreciable,
¡olvida, en la niebla de la aflicción inútil,
los propósitos de la vida, el gusto de mi mente
perdiéndose en la insensibilidad, y mi ambición ciega!

POEMA DE SHELLEY
voz tembló cuando nos separamos...




Su voz tembló cuando nos separamos,

y aunque no supe que su corazón estaba roto

hasta mucho después, me fui sin atender

las palabras que entonces nos dijimos.



¡Sufrimiento, oh sufrimiento

este mundo es demasiado ancho para tí!

POEMA DE LORD BYRON
Acuérdate de mí




Llora en silencio mi alma solitaria,

excepto cuando está mi corazón

unido al tuyo en celestial alianza

de mutuo suspirar y mutuo amor.



Es la llama de mi alma cual lumbrera,

que brilla en el recinto sepulcral:

casi extinta, invisible, pero eterna...

ni la muerte la puede aniquilar.



¡Acuérdate de mí!... Cerca a mi tumba

no pases, no, sin darme una oración;

para mi alma no habrá mayor tortura

que el saber que olvidaste mi dolor.



Oye mi última voz. No es un delito

rogar por los que fueron. Yo jamás

te pedí nada: al expirar te exijo

que vengas a mi tumba a sollozar.

POEMA DE HÖLDERLIN
La despedida




¿Queríamos separarnos? ¿Era lo justo y lo sabio?

¿Por qué nos asustaría la decisión como si fuéramos

a cometer un crimen?

¡Ah! poco nos conocemos,

pues un dios manda en nosotros.



¿Traicionar a ese dios? ¿Al que primero nos infundió

el sentido y nos infundió la vida, al animador,

al genio tutelar de nuestro amor?

Eso, eso yo no lo hubiera permitido.



Pero el mundo se inventa otra carencia,

otro deber de honor, otro derecho, y la costumbre

nos va gastando el alma

día tras día disimuladamente.



Bien sabía yo que como el miedo monstruoso y arraigado

separa a los dioses y a los hombres,

el corazón de los amantes, para expiarlo,

debe ofrendar su sangre y perecer.



¡Déjame callar! Y desde ahora, nunca me obligues a

contemplar

este suplicio, así podré marchar en paz

hacia la soledad,

¡y que este adiós aún nos penenezca!



Ofréceme tú misma el cáliz, beba yo tanto

del sagrado filtro, tanto contigo de la poción letea,

que lo olvidemos todo

amor y odio!



Yo partiré. ¡Tal vez dentro de mucho tiempo

vuelva a verte, Diotima! Pero el deseo ya se habrá

desangrado

entonces, y apacibles

como bienaventurados



nos pasearemos, forasteros, el uno cerca al otro

conversando,

divagando, soñando, hasta que este mismo paraje del

adiós

rescate nuestras almas del olvido

y dé calor a nuestro corazón.



Entonces volveré a mirarte sorprendido, escuchando

como otrora

el dulce canto, las voces, los acordes del laúd,

y más allá del arroyo la azucena dorada

exhalará hacia nosotros su fragancia.

EL DECADENTISMO

El decadentismo arremete contra la moral y las costumbres burguesas, pretende la evasión de la realidad cotidiana, exalta el heroísmo individual y desdichado y explora las regiones más extremas de la sensibilidad y del inconsciente.










Pero la máxima expresión del decadentismo lo constituye la novela "A rebours" (A contrapelo), escrita en 1884 por el francés Joris Karl Huysmans, quien es considerado uno de los escritores más rebeldes y significativos del fin de siglo. La novela narra el estilo de vida exquisito del duque Jean Floressas des Esseintes, que se encierra en una casa de provincias para satisfacer el propósito de sustituir la realidad por el sueño de la realidad.









La muerte del sepulturero:

CARLOS SCHWABE

POEMA DE MALLARMÉ

Angustia

Hoy no vengo a vencer tu cuerpo, oh bestia llena



de todos los pecados de un pueblo que te ama,



ni a alzar tormentas tristes en tu impura melena



bajo el tedio incurable que mi labio derrama.



Pido a tu lecho el sueño sin sueños ni tormentos



con que duermes después de tu engaño, extenuada,



tras el telón ignoto de los remordimientos,



tú que, más que los muertos, sabes lo que es la nada.



Porque el Vicio, royendo mi majestad innata,



con su esterilidad como a ti me ha marcado;



pero mientras tu seno sin compasión recata



un corazón que nada turba, yo huyo, deshecho,



pálido, por el lúgubre sudario obsesionado,



¡con terror de morir cuando voy solo al lecho!



POEMA DE RIMBAUD



Ofelia









En las aguas profundas que acunan las estrellas,



blanca y cándida, Ofelia flota como un gran lirio,



flota tan lentamente, recostada en sus velos...



cuando tocan a muerte en el bosque lejano.



Hace ya miles de años que la pálida Ofelia



pasa, fantasma blanco por el gran río negro;



más de mil años ya que su suave locura



murmura su tonada en el aire nocturno.



El viento, cual corola, sus senos acaricia



y despliega, acunado, su velamen azul;



los sauces temblorosos lloran contra sus hombros



y por su frente en sueños, la espadaña se pliega.



Los rizados nenúfares suspiran a su lado,



mientras ella despierta, en el dormido aliso,



un nido del que surge un mínimo temblor...



y un canto, en oros, cae del cielo misterioso.



II



¡Oh tristísima Ofelia, bella como la nieve,



muerta cuando eras niña, llevada por el río!



Y es que los fríos vientos que caen de Noruega



te habían susurrado la adusta libertad.



Y es que un arcano soplo, al blandir tu melena,



en tu mente traspuesta metió voces extrañas;



y es que tu corazón escuchaba el lamento



de la Naturaleza –son de árboles y noches.



Y es que la voz del mar, como inmenso jadeo









rompió tu corazón manso y tierno de niña;









y es que un día de abril, un bello infante pálido,









un loco miserioso, a tus pies se sentó.





















Cielo, Amor, Libertad: ¡qué sueño, oh pobre Loca! .









Te fundías en él como nieve en el fuego;









tus visiones, enormes, ahogaban tu palabra.









–Y el terrible Infinito espantó tu ojo azul.





















III









Y el poeta nos dice que en la noche estrellada









vienes a recoger las flores que cortaste ,









y que ha visto en el agua, recostada en sus velos,









a la cándida Ofelia flotar, como un gran lis.









POEMA DE BAUDELAIRE



¿Qué dirás esta noche, pobre alma solitaria...



























¿Qué dirás esta noche pobre alma solitaria,









Qué dirás, corazón, marchito hace tan poco,









A la muy bella, a la muy buena, a la amadísima,









Bajo cuya mirada floreciste de nuevo?





















-El orgullo emplearemos en cantar sus loores;









Nada iguala al encanto que hay en su autoridad;









Su carne espiritual tiene un perfume angélico,









Y nos visten con ropas purísimas sus ojos.





















En medio de la noche y de la soledad,









O a través de las calles, del gentío rodeado,









Danza como una antorcha su fantasma en el aire.





















A veces habla y dice: «Yo soy bella y ordeno









Que por amor a mí no améis sino lo Bello;









Soy el Ángel guardián, la Musa y la Madona».






Tadeusz lo observaba desde el mirador con balaustrada, de la vieja casa del acantilado. Era un albatros que revoloteaba por encima de su cab...