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Cita del día

Adaptación a un relato de Julio Cortázar por PARIS.

Si un día voy a París, me han aconsejado que no tome cualquier recorrido, porque París son muchas ciudades en una.
La primera imagen de la ciudad, es la versión turística, que es la que conocen todos y que al llegar allí es como un reencuentro. Al llegar a París, te parece que es como si ya la conocieras de tanto verla en el cine y las fotografías.
Yo lo he decidido, si fuese, buscaría un cuento de mi autor favorito que vivió allí tantos años, para seguir su rastro. Un cuento como por ejemplo “Las babas del diablo” de Cortázar.
Recuerdo que el cuento, discurría en un rincón del centro de París. Un lugar cualquiera de paso, no corrompido por los turistas.
Recuerdo también que el protagonista era un fotógrafo. Y entonces, si siguiese el rastro de Julio, en mi caminar, en mi búsqueda, el relato y las fotografías y el texto, tendrían una relación mas estrecha de lo corriente, como si fuera el artículo de un blog.
Si yo fuese a París, y siguiese el mismo itinerario de Roberto Michel por las calles, e hiciese las mismas fotos, que intuyo hizo él, sería como... no sé como llamarlo, como hacer metafotografía, o metaliteratura fotográfica.




Podría comenzar recordando algo del relato de Cortázar:

“...nada me impediría dar una vuelta por los muelles del Sena y sacar unas fotos de la Conserjería y la SainteChapelle. Eran las diez y calculé que hacia las once tendría buena luz, la mejor posible en Otoño;...

Yo pensé que podría ir acercándome poco a poco y realizaría tres fotografías, las dos primeras desde el puente de la Concorde, con el Louvre a la izquierda y al fondo en el centro, difusas, las dos agujas de la Conserjería...





... y la tercera desde el Pont des Arts, con el pont Neuf en primer plano, y detrás y sobre él, las torres con su cúpula medieval en forma de cono...


Y lo mismo que Roberto Michel, ¿me preocuparía la luminosidad de ese día para las fotos?. Es posible, pero para eliminar ese problema, yo lo resolvería eligiendo el blanco y negro,

Luego cruzaría el rio, y caminaría por el Quai de Louvre y pasando junto a la plaza del ayuntamiento, seguiría por el Quai des Célestins, hasta el Quai Henri IV y...


...frente a la biblioteca del Arsenal, encararía el Pont de Sully para acceder a la isla de Saint-Louis. Detenido, desde enfrente apreciaría el Quai d´Anjou bordeando el rio, sobre el contrafuerte . Entre los árboles y las casas.

Y volvería a dar paso a Julio:

“...Para perder tiempo derivé hasta la isla de Saint-Louis, y me puse a andar por el Quai d´Anjou, miré un rato el hotel de Lauzun ... me recité unos fragmentos de Apollinaire...”


“...Despues seguí por el Quai de Bourbon ...”


Un camino sin gente por una calle a la que nadie prestaba atención. Un recorrido invisible en una ciudad excesiva como París

A la derecha el pont de Mairie y al frente, el cruce que se forma al penetrar el puente, en la Isla de Saint-Louis. Siempre siguiendo la rue de Bourbon y cuyo objetivo es llegar al otro extremo.




Por fin ya se vislumbra la placita. He llegado al cruce de la calle que cruza la isla.
A mi izquierda y mas allá del rio que pasa por el otro lado de la isla, sobre el promontorio, se vislumbra el Panteón.



A mi frente, ante los últimos árboles, se aprecia un recodo hacia la izquierda, que forma la placita y marca el fin de la isla.


A la derecha el pont de Mairie y justo delante de la motocicleta aparcada, las escaleras que bajan hasta el muelle.


Y por fin, la deseada placita, origen y escenario del relato.

“...Después seguí por el Quai de Bourbon, hasta llegar a la punta de la isla, donde la íntima placita (íntima por pequeña y no por recatada )me gusta y me regusta..."

Allí nada mas que un par de personas desayunando sentadas en un banco, a la sombra de los frondosos árboles, extrañadas por verme haciendo fotos.

“... de un salto me instalé en el parapeto y me dejé envolver y atar por el sol...

las manchas oscuras en el pretil...
Luego caminar un poco mas para terminar el itinerario.

Y al asomarme por el murete, por debajo, el Sena discurriendo plácido.


“... a la altura de las primeras casas, del lado de la pasarela de hierro, me volví a mirarlos. No se movían, pero el hombre había dejado caer el diario; me pareció que la mujer de espaldas al parapeto, paseaba las manos por la piedra, con el clásico y absurdo gesto del acosado que busca la salida .”

 



Y luego ya, como diría Julio, cerrar el círculo, y buscar un bar que él frecuentara, el “Café de Fiore”, “ Les Deux Magots”, el “Old Navy”... y sentarse tranquilamente a tomar un coñác y releer “Las babas del diablo”.

O sentarse comodamente a ver "BLOW UP" de Antonioni, que es la película que se hizo a partir del relato.
En sí, la película es una adaptación muy libre, aunque se respeta el nudo central. La película es estupenda, aunque hay quien dice que a Julio Cortázar no le gustó, yo creo que no fue exactamente eso, sino que se malinterpretaron sus palabras. Cortázar exactamente dijo que Antonioni había creado un nuevo relato, y que le parecía muy bien como artista que era. Simplemente eso.
 Imágenes de Blow up

OTRO RELATO EN PARÍS CON CORTÁZAR